Recientemente recibí un tratamiento de ibogaína y 5-MeO con Jesse en la clínica Ahal.
Fui para dejar el seroquel y sanar el trastorno de estrés postraumático (TEPT) y el trauma que me causaban sensibilidad al sonido.
La atención que recibí fue impecable.
El amplio conocimiento de Jess sobre la ibogaína me brindó mucha seguridad.
Contaba con médicos en el centro y repasó los protocolos de seguridad médica el día anterior y el día de mi tratamiento.
Nos hicieron análisis de sangre, un electrocardiograma y estuve conectada a un monitor todo el tiempo para garantizar mi seguridad.
También tuve una persona de apoyo en la habitación conmigo, que conocía muy bien el medicamento y me brindó un espacio muy agradable. Estuvo ahí todo el tiempo para ayudarme a procesar mi experiencia.
Logré sanar el trauma, ya no tomo seroquel y mi sensibilidad al sonido desapareció.
No solo eso, sino que estoy más feliz que en años; me siento motivada para vivir la vida de una manera completamente nueva. Solía sentirme ansiosa al hablar en público, pero ahora eso ya no existe. Solía sentirme incómoda al conversar con otros, pero eso también ha desaparecido. Mi sistema nervioso estaba destrozado por el estrés, pero todo eso ha desaparecido, devolviéndome mi calidad de vida.
Me siento como si tuviera 19 años por dentro. :)
Recomiendo trabajar con Jesse porque él maneja esta medicina como debe ser, con enorme reverencia.
La comida estaba mejor que nunca, me sentí como en casa, cuidada por mi familia; el cuidado corporal, los masajes y la sanación posterior fueron maravillosos y nutritivos.
Nuestros días en los Cenotes y las Runas de Tulum fueron una excelente manera de integrar la medicina.
Y el Bufo 5-MeO fue sin duda la guinda del pastel, aportando una sanación única a mi mente, cuerpo y alma. Se siente como una limpieza del alma y una buena manera de limpiar la mente. Un reinicio total.
Recomiendo ampliamente las dos medicinas juntas y trabajar con Jesse y Ahal porque saben cómo aplicar esta medicina.
Hacía años que no me sentía tan bien.
Gracias, Jesse y a todo el equipo de Ahal, por cuidarme tan bien y ser parte de mi proceso de recuperación.